Malas Decisiones que te boicotean

Todos los días hacemos elecciones, pero hay algunas cuyas repercusiones podrían perseguirte para siempre.

Algunas decisiones que tomamos son mundanas, y casi para resolver situaciones inmediatas.

Existen estudios de la Universidad de Columbia que señala que al día tomamos cerca de 70 decisiones. Este gran número de elecciones puede ocasionar fatiga por lo que nuestro cerebro, al igual que otros músculos. Otro estudio de la Universidad de Texas señala que incluso cuando nuestros cerebros no están cansados pueden dificultar tomar buenas decisiones.

Al tener que tomar una decisión, en lugar de hacer referencia al conocimiento que hemos acumulado, nuestro cerebro se centra en memorias detalladas específicas. Por ejemplo, tengo que elegir que comeré, veo como opción una ensalada y un trozo de pastel. Recuerdo que el pastel me cayó pesado, por la crema y azúcar la última vez que la comí, por lo que rápidamente mi cerebro elije la primera opción, más saludable. Estas decisiones son con el fin de ahorrar energía, es decir, "no pensar tanto", con un afán de supervivencia de nuestro cerebro.


Como te decía al inicio, algunas decisiones son rápidas y sencillas, mientras otras, condicionan nuestro futuro: que carrera estudiar, donde invertir mi dinero, cambiarme de trabajo, de casa, etc.


En un artículo de Entrepreneur, nos indica cuales son las decisiones en la que pacientes terminales, coinciden en que se arrepienten:


1. Tomar decisiones basado en lo que otras personas piensan de ti Cuando haces esto pasan dos cosas:


-Eliges la carrera/ocupación equivocada: hay millones de personas que tienen un título de algo que en realidad no les interesaba estudiar. Ya sea que estés buscando la aprobación paterna o te interese más el prestigio que la pasión, este tipo de elecciones te persiguen por siempre.


-No eres fiel a tus valores: cuando te importa demasiado lo que opine tu jefe de ti, cuánto dinero tu esposa necesita para ser feliz o que tan mal te verás si fracasas, estás traicionando a quien eres en realidad. Tu interés intenso de verte bien hace que no elijas las cosas que te hacen feliz.


La mejor manera de evitar caer en este error es darse cuenta que las opiniones de las otras personas son solo eso: opiniones. Sin importar que tan mala persona los demás crean que eres, al final del día es solo una perspectiva. Tu verdadero valor viene de dentro de ti.


2. Trabajar demasiado Trabajar duro es una gran manera de dejar una huella en el mundo, de aprender, de crecer, de sentirse realizado e incluso encontrar la felicidad. El problema viene cuando se hace a costa de las personas que son importantes en tu vida. Irónicamente, solemos trabajar mucho para darle lo mejor a las personas que amamos sin darnos cuenta de que ellos valoran más nuestra compañía. La clave es encontrar el balance entre hacer lo que amas y estar con las personas que amas. De otra manera un día voltearás la mirada y te darás cuenta de que los mejores años de tu vida ya se fueron.


3. No decir lo que sientes A muchos nos enseñan desde niños que las emociones son peligrosas y que deben estar embotelladas y controladas. Esto funciona de vez en cuando, pero encerrar todo lo que sientes solo acumula la tensión hasta que explota. Lo mejor que puedes es hacer es ser honesto con lo que estás experimentando. Puede ser difícil al principio, pero te obligará a ser honesto y transparente.


Por ejemplo, si sientes que no estás ganando lo suficiente en tu trabajo, programa una junta con tu jefe y explícale por qué debes recibir mejor salario. Él podrá estar de acuerdo y darte ese aumento o discrepar contigo y decirte en qué debes mejorar. Por el lado contrario, si no dices nada dejas que los sentimientos se estanquen, lo que entorpecerá tu crecimiento (y paz interior).


4. Perder el contacto con los amigos Cuando la rutina te atrapa es fácil perder de vista a las personas que no sueles ver tan seguido. Las relaciones con viejos amigos son de las primeras cosas que se ven afectadas cuando estamos ocupados. Esto es desafortunado porque las reuniones con los amigos son geniales para combatir el estrés. Los amigos cercanos te dan energía, perspectiva y un sentido de pertenencia.


5. No permitirte ser feliz Cuando tu vida está a punto de concluir, todas las dificultades que enfrentaste de repente se ven triviales en comparación con los buenos momentos. Esto es porque te das cuenta de que muchas, muchas veces sufrimos por gusto. Desafortunadamente, no nos damos cuenta de esto hasta que ya es muy tarde. Es inevitable sentir dolor de vez en cuando, pero lo que sí está bajo nuestro control es cómo reaccionamos ante la pena (así como nuestra habilidad de experimentar alegría).


Aprender a reír, sonreír y simplemente ser felices (especialmente cuando estamos estresados) puede ser difícil, pero vale la pena.


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¡Te dejo un abrazote!