Nuestras Actitudes Mentales

Actualizado: 13 feb 2021





La mentalidad es la base fundamental que determina nuestros resultados. Lo que crees, creas, es así de claro.


Muchas veces nuestros pensamientos y creencias no están en alineados con lo que queremos conseguir, y en consecuencia nos va a resultar más difícil lograrlo.




Por eso es fundamental trabajar a diario en nuestra mentalidad, y poner el foco en identificar cuáles son esas creencias que no nos sirven. Detenernos a observarnos como estamos actuando o pensando, nos permiten tomar una selfie de nosotros mismos, para conocernos. Cuando nos conocemos, y entendemos como nos estamos autosaboteando, podemos tomar acción y cambiar lo que no nos sirve, reemplazándolo por lo que nos ayude a crecer.




A continuación te describiré 4 actitudes mentales contraproducentes más comunes que he observado a lo largo de los años que llevo estudiando.



Actitud Mental N°1: El perfeccionismo


El perfeccionismo es uno de los principales obstáculos a nuestro crecimiento. Esperar a tener las cosas perfectas antes de sacarlas al mundo (bien sea un post, un nuevo producto o servicio, un webinar o lo que sea) lo único que hace es retrasar los resultados.


Los grandes emprendedores lo saben, y por eso testean sus productos y los siguen mejorando cuando ya están en el mercado.


Nuestro trabajo no tiene que ser perfecto, sólo tiene que ser lo mejor que lo podamos hacer. Sobre la marcha lo podemos ir modificando acorde a lo que vayamos creciendo.




Actitud Mental N°2: Compararnos con los demás


Este punto es casi un paradigma social. Tendemos a compararnos con personas que tienen mucha más experiencia que nosotros, ¡e indudablemente salimos perdiendo! La única comparación que nos sirve es compararnos con nosotros mismos. Para ello te recomiendo que lleves una bitácora de tus avances y hagas revisiones semanales, mensuales y anuales. Así podrás situarte en una posición real respecto a ti misma.

Recuerda que somos únicos en el mundo, nadie es igual a nosotros. Cada uno definimos lo que queremos aportar al mundo en la medida de nuestros valores e intereses.

Si admiramos algo en alguien, modelémoslo, es decir, observemos lo bien que hace las cosas y llevémosla a cómo las haríamos nosotros, pero con nuestra propia esencia.



Actitud Mental N°3: Pensar que perdimos la oportunidad


No nos dejemos boicotear por la publicidad, por lo que dice tu familia o lo que frecuentemente has oído, referente a que si no tomaste la oportunidad que se te presentó, perdiste todas las otras oportunidades posibles. Siempre puedes volverlo a intentar. Si algo no funcionó no quiere decir que nada más vaya a funcionar. De lo que se trata es de seguir probando, seguir intentando, probar de distintas formas hasta que lo consigas. Siempre hay una nueva oportunidad.

Piensa en los grandes inventores o empresarios famosos. Ellos no hicieron solo un intento por lograr sus objetivos, pero si descubrieron muchas formas de como NO lograrlo, y eso nos aporta experiencia que nos hace ser ¡GRANDES!


Actitud Mental N°4: Querer agradar a todos


Nuestra misión en este mundo no es gustarle a la gente. Nuestra misión es ayudar a quien desee ser ayudado. Vociferar nuestra verdad por donde más podamos. Pero no pienses ni por un minuto que esa verdad va a resonar en todos o que les importará siquiera lo que estés diciendo. Muchas personas hacen oídos sordos y ni se enteraron de tu existencia. Todos tenemos diferentes grados de conciencia que nos limitan o nos permiten captar lo que sea importante.

Un razonamiento que para mi significó mucho, y fue como un Aha Moment! fue pensar en grandes personajes del mundo, partiendo por importantes emperadores, empresarios, actores, pacifistas o incluso si eres religioso, hasta Jesucristo no fue de gusto de todos. Entonces, si miramos a personas tan grandes y no les gustaron a todos, porque nosotros tendríamos que hacerlo. Todos pensamos diferente, por lo que lo que resuene para tí, no necesariamente lo hará para mí.

Cuando queremos gustar a todos terminamos por censurarnos y bajar la intensidad de nuestro brillo, ¡cuando precisamente lo que atrae a las personas correctas es nuestro magia de brillar!


Espero te haya gustado este post, y ¡no te olvides de brillar con tu propia luz!


¡Te dejo un abrazote!